jueves, 24 de enero de 2013

Butterflies just died.



-¿Tú eres su novia, verdad?- Le pregunto a la preciosa pelirroja que está sentada en el banco, para seguidamente señalar a aquel hombre, que meses más tarde, seguía como el primer día. Ella me mira confundida por mi pregunta y por mi presencia, pero aún así, algo le dice que confíe en mí, y asiente lentamente. - Durante mucho más tiempo del que me hubiese gustado admitir nunca, pensé en cosas que jamás admitiría. Durante meses me buscaba a un compañero, alguien que me hiciese sentir completa, perfecta; pero olvidé lo más importante. ¿Puedes creerme cuando te digo que ni siquiera me había encontrado a mí misma? Y por eso mismo, una vez encontré al chico perfecto, lo deseché sin darme cuenta. – señalo al mismo chico con la cabeza, y ella entiende al momento de lo que hablo. – Él era todo lo que siempre imaginé que sería, ese príncipe que imaginas de niña, el hombre que estarías orgullosa de presentar a tus padres, el que querrías que te despertara cada mañana. Recuerdo el día que lo conocí, aquel no tan caluroso día de Julio. Recuerdo su tímido “hola” y lo adorable que me parecía que se sentase a mi lado en el banco, cuando leía cualquier novela de rosa, mientras él sostenía su periódico deportivo. Recuerdo encontrarme conmigo misma mirándolo con admiración, y avergonzándome segundos después, cuando él miró hacia mí, claramente sintiendo mi mirada inquieta sobre él. Puedo describirte su atuendo, y decirte que me sorprendió ver que llevaba una camiseta de The Rolling Stones. Puedo decirte que no me gustaron sus pantalones vaqueros rotos, ni mucho menos esas viejas zapatillas sucias. Pero significan tanto para él, las adora. – sonrío al recordarlo, mientras ella continúa con su mirada fija en mí. - supongo que fui demasiado tonta, o quizás él se rindió demasiado rápido. Aunque yo también tiraría la toalla conmigo misma. Pero ahora que estás tú con él, solo déjame hablar. – tomo un largo suspiro, antes de fijar mi mirada en el cielo. - si me lo pides, puedo contarte con facilidad los diferentes tonos de verde que ocultan sus ojos, y cómo cambian de tono según les dé el Sol. Puedo decirte que odia sus pecas, y que su principal manía es pasarse la mano por el pelo. Puede asegurarte cuando está enfadado, porque frunce los labios y aprieta la mandíbula, aunque muy pocas veces se enfada. Te aseguro que te odiará si buscas explicación lógica a cualquier cosa que suceda. Su color favorito es el quinto color del arco iris, y se tirará horas mirando en el espejo para estar perfecto. Tendrás que apoyarlo en los momentos duros, y serán muchos, porque es demasiado inseguro. Pero con todo, es un soñador nato, y te contará todos sus sueños, porque desea cumplirlos a tu lado. Agárrate bien a su mano, y entrelaza vuestros dedos porque él no se atreverá. Cuando te diga que te quiere, bésalo, y al separarte, junta vuestras frentes y respóndele “yo también” en un susurro cómplice. Cuando te digas que eres perfecta, y créeme, lo hará, no digas nada, solo sonríele. Llegará Navidad, y querrá presentarte a su familia. Ellos adoran las bromas, no tengas miedo y ríe hasta llorar, juega con su hermana pequeña, conversa con su madre, todos te adorarán. – la miro de nuevo, ahora con lágrimas en los ojos, lágrimas que enjuago antes de continuar con mi discurso. - Y llegará un día en el que dirá “te amo”. Ese día, cógelo con fuerza, míralo bien, y responde que, sin duda alguna, es lo mejor que te ha pasado en la vida, y que lo amas también. No lo dejes ir. No seas como yo. Ámalo, porque nunca habrá otro como él en tu vida. -

-¿Por qué me dices todo esto? Se nota que estás enamorada de él- habla por primera vez, y su melodiosa voz me atraviesa con su confusión. “Dios, es perfecta” me digo.

-Porque estoy enamorada de él, porque tú eres lo mejor que puede pasarle, por eso te digo esto. Solo cuídalo – finalizo, y sin darle tiempo a que una palabra más salga de su boca, desaparezco. Pero desde la lejanía, los veo, juntos, felices, enamorados. Y aunque me duele, ella lo quiere y él la quiere. Eso es más de lo que yo hice cuando lo tuve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario